Los inicios de la tradición vitralista del modernismo hay que buscarlos en los últimos años del siglo XIX a través de la continuidad por parte de los artistas de la búsqueda de los efectos y particularidades de las vidrieras en los interiores neogóticos.

En su aspecto formal, el vitral modernista no guarda ninguna diferencia con la tradición que le precedió y su valoración estética frentea la pintura decorativa. Las cualidades de la vidriera se establecen en función de la luz, de la calidad y del espesor de la capa de vidrio y en función de las técnicas que se han utilizado para la policromía.

La vidrieras en el modernismo

Las vidrieras modernistas dieron sus primeros pasos en Inglaterra y pasarán a Francia y Estados Unidos al ser muy del gusto de los arquitectos. Los orígenes de esta recuperación de las vidrieras en la década de 1860 se atribuyen a los ingleses y la existencia de numerosos talleres y fábricas de vidrio. En este sentido la herencia de William Morris, que llevó el estilo de la pintura prerrafaelita a la vidriera, marcó la continuidad durante los primeros años del modernismo.

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El neogótico inglés había recuperado la expresión más revival y más primitiva de las vidrieras de Morris, herederas del espíritu técnico y expresivo de la vidriera medieval. Confirió a los maestros vidrieros la oportunidadde innovar en transparencia e individualidad, porque cada arista utilizará las técnicas de una manera determinada. La decoración floral y animal ya existía en las vidrieras prerrafaelitas. En esta época se hacen vidrieras para redeterminadas grandes catedrales francesas e inglesas. El prerrafaelismo y el gótico inglés influyen en Francia.

Más adelante, en la década de 1870, las vidrieras ya se hicieron imprescindibles tanto para las restauraciones como para las nuevas edificaciones en neogótico. Hacia 1880 proliferan en Inglaterra los catálogos que recomiendan las vidrieras para las casas. La vidriera puede sustituir con eficacia a la pintura para plasmar ciertas historias, leyendas, poemas en los castillos medievales por la ambientación e iconografía. A esto se añadió la elevada valoración que experimentaron las artes decorativas como medio para crear atmósferas y ambientes interiores.

Aspectos formales y estéticos en el vitralismo modernista

Las vidrieras a partir de 1860 se hicieron más luminosas que las medievales o las del renacimiento y barroco. El arquitecto francés y teórico de las primeras restauraciones de edificios góticos, Viollet-le-Duc, escribió una síntesis de la leyes que rigen el arte de la vidriera, con una aspiración arqueologista, analizando los efectos del color sobre los ambientes interiores: los colores cálidos avanzan mientras que los fríos lo que hacen es retroceder. La teoría de Winston que extrae de sus experimentos las leyes del comportamiento de las vidrieras expuso cómo darían un resultado y sensación de apagadas si no contasen con zonas de luz transparentes. Un espacio interior se verá oscuro y pesado si presenta más sombras que la luz.

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En su evolución la vidriera partió de lo más esquemático –con placas de gran tamaño- y figuras sencillas con amplios campos de color plano. La forma de colorear los vidrios se hacía a base de óxidos metálicos con los que la gama de color era limitada a azules, amarillos y rojos. El problema de las vidrieras estriba en que hay ciertos colores que se comen la luz, como es el caso de rojo.

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Para evitar esto, el maestro vidriero buscaba conseguir la mayor transparencia y tendía a hacer fondos blancos sobre los que superponer placas de vidrio de color más estrechas. Este sistema de plaqueado permite superponer dos colores distintos y se puede colocar una placa roja y otra verde superpuestas o una azul y otra blanca. Con esta técnica se intentaba contrarrestar la opacidad de los vidrios rojos.